Monasterio de
Santa María de Benifassà. Políticas y
Reyes:
Alfonso II el Casto rey de Aragón
conquistó este castillo a los musulmanes
en el año 1195. El rey de Aragón cedió
todo el territorio que comprende la
Tinença de Benifassà al Cabildo de la Catedral de
Tortosa, comprometiéndose su obispo a
repoblarlo, pero, por ser una zona
fronteriza y por tanto conflictiva nadie
se avino a ocupar dichas tierras, y los
musulmanes la reconquistaron de nuevo al
cabo de algunos años.
En
1208 el rey de Aragón Pedro II el
Católico reconquistó de nuevo estas
tierras, donándolas al noble catalán
Guillén de Cervera, según documento de
Noviembre de 1208.
En
1229 Guillén de Cervera tomó el hábito
del Císter, cediendo todas las tierras
de la Tinença de Benifassà al Monasterio de la Orden
del Císter de Poblet. El Cabildo de la
Catedral de Tortosa ante este hecho
reclama sus derechos, y en 1232 despues
de un pleito consigue la potestad sobre
las iglesias que se construyan en la
Tinença, dejando la jurisdicción del
territorio al Monasterio de Poblet.
En
1233 el rey de Aragon Jaime I el
Conquistador ordena construir un
Monasterio dedicado a la Virgen María
muy cerca del castillo musulmán de Beni-Hassan.
Según el libro Ports de Morella y
Benifassà de D. Ricardo Muñoz
Badía el acta dictada por el rey en
Tortosa el 22 de Noviembre de 1233
delante del Abad de Poblet y Fray
Guillén de Cervera dice así:
"Siguiendo las pisadas de nuestros
antecesores que, mirando por sus almas
mandaron construir nobilísimos
monasterios en diversos lugares,
queremos y ordenamos que en Benifassar
se levante uno de la Orden del Císter,
donde con continuas oraciones se de
honor a Dios y a su Santo Nombre, y
también a la gloriosa Virgen María, bajo
cuya advocación ha de ser fundado".
Desde
la fecha de la fundación hasta el año
1836 que se promulgaron las leyes de
desamortización por el célebre ministro
D. Juan Alvarez de Mendizábal que los
bienes de las órdenes regulares de la
Iglesia quedaron expropiados, giró la
historia de la Tinença de Benifassà bajo la
égida de la Orden del Císter,
representada por los abades del
Monasterio.
No
obstante la historia le ha sido a esta
comarca pródiga en hechos importantes.
La Guerra de las Germanías en el reinado
de Carlos I al siglo XVI, dejaron
patente la intransigencia de las gentes
de la Tinença de Benifassà ante los atropellos de los grandes
señores. La Guerra de Sucesión al siglo XVIII, manifestaron sus gentes simpatías
por el Archiduque de Austria,
influenciadas por los monjes del Císter.
En la Guerra de la Independencia o más
conocida por estas gentes como la del
francés (1808-1814), la guerrilla
compuesta por vecinos de los puebles,
hostigaba a los franceses con golpes de
mano cuantas ocasiones se les
presentaban.
En la
primera guerra carlista o de los siete
años (1833-1840), la Tinença de
Benifassà fue
escenario de muchos hechos. -La figura
histórica de Dn. Ramón Cabrera Griñó,
cabecilla del bando carlista, la ocupó
con sus correligionarios y bajo su
dominio se vivieron unos años de
incertidumbre que repercutieron en la
vida de sus gentes. Fue en el pueblo del
Boixar donde Cabrera obtuvo en 1834 el
grado de Caporal, primeros galones de su
azarosa vida militar-, después que
fueron desalojados los monjes del
Monasterio, convirtió este lugar sagrado
en cárcel para recluir enemigos suyos,
incluso de otras comarcas. A finales del
siglo XVI por razones del auge de la
indústria del vidrio por todo el levante
español, en el término del Ballestar en
el cauce del barranco de La Pobla de
Benifassà se
instalaron unos hornos para la obtención
de este mineral, no descartándose que
durante la dominación musulmana ya
funcionara alguno. En varias ocasiones
se ha pretendido explotar los
yacimientos carboníferos del término de
castell de Cabres, pero, los bajos
rendimientos del mineral han hecho
desistir la empresa que hubiera sido
para toda la Tinença de Benifassà una solución
económica importante.
Por
la división de España en provincias en
el año 1833 los pueblos de la Tinença de
Benifassà
pertenecen a la provincia de Castellón y
para la administración de justicia al
Partido Judicial de Morella. Ultimamente
por reformas habidas en la
Administración de Justicia han quedado
incluidos en el Partido Judicial de
Vinaroz. También en la Administración
local han quedado disueltos los
Ayuntamientos de Boixar, Corachar y
Fredes, que han pasado a depender de La
Pobla de Benifassà. El Ballestar conserva alcalde
pedáneo y se administra el término
municipal. Castell de Cabres conserva
ayuntamiento propio y Bel ha pasado a
depender de Rossell.
De su
historia reciente cabe señalar que fue
lugar de acciones de la guerrilla
"Maquis" distinguiéndose por sus
acciones guerrilleras la célebre
"Pastora".
Monasterio de
Santa María de Benifassà. Los Abades:
El
Monasterio, a lo largo de su historia
desde 1233 hasta su exclaustración por
las leyes de Desamortización del
ministro D. Juan Álvarez de Mendizábal
en el siglo XIX, tuvo 95 abades. El
cargo de Abad fue hasta 1554 perpetuo;
después se nombran por cuatrienios y
trienios.
Gozaba de muchas preeminencias. Tenía
jurisdicción casi episcopal, llamada por
el derecho canónico vere mullius, y la
ejercía sobre los pueblos de la Tinença
de Benifassà.
Cuando celebraba de pontifical usaba
mitra y báculo. Poseía los títulos y
honores de prior de San Roberto de
Valencia y Santa Ana de Mosqueruela,
Comendador del ermitorio de la fuente de
la Salud de Traiguera, señor de la
Aldea, barón de Cardó y de San Miguel de
Refalgari y señor de los siete pueblos
de la Tinença, o sea: Castell de Cabres,
Corachar, Boixà, Fredes, Bel, La Pobla
de Benifassà y
Ballestar, con jurisdicción temporal
sobre los mismos y derecho a nombrar sus
autoridades.
El
primer abad, Fray Juan, murió en 1240,
sucediéndole Fray Arnaldo, y a éste, en
1248, Fray Guillem de Almenara, durante
cuyo gobierno, adelantadas ya las obras
del nuevo edificio, deciden los monjes
trasladarse a él con gran solemnidad el
1 de noviembre de 1250.
El
abad Arnaldo de Manresana (1255-1260).
Sostiene un pleito con Castell de Cabres
y Corachar por el deslinde de los
términos de dichos pueblos y los del
Monasterio. También empieza el pleito
con Morella por la posesión de las
hierbas y maderas de los montes de la
Tinença de Benifassà.
Fray
Guillén de Savartes (1260-1262). Concede
Carta de Población a 30 payeses para que
habiten en La Pobla de Benifassà, con la obligación
de pagar diezmos, primicias y demás
derechos al Monasterio.
Fray
Berenguer de Concadella (1262-1283).
Durante su mandato, el 15 de agosto de
1264 el Obispo de Valencia, Fray Andrés,
coloca y bendice la primera piedra de la
Iglesia, empezando la construcción del
templo con los 400 marcos que donó el
Rey Jaime I el Conquistador y las
limosnas y legados que la piedad de los
fieles allegó en virtud de las
indulgencias que en 1246 había concedido
el Obispo de Tortosa. El 29 de marzo de
1276 (domingo de Ramos) se celebró la
primera misa con gran solemnidad.
Fray
Berenguer de Belitall (1300-1306).
Compra en el año 1304 a Pedro Martínez,
secretario de la Reina Constanza, el
lugar de la Aldea, situado en el término
de Tortosa.
Fray
Ramón de Campany (1306-1312). Obliga a
Bernardo Vidal a poblar el lugar de
Mangraner. Empieza también el litigio
con Tortosa por la posesión de
Refalgarí.
Fray
Pons de Copons (1312-1316). Sostiene un
pleito contra la bailía de Ulldecona por
alegar que tenía derecho a las hierbas y
pastos del Monasterio. En el año 1316 es
nombrado Abad de Poblet, dejando como
recuerdo de su gobierno en Benifassà la
construcción del templete del claustro y
la sala capitular.
Fray
Bernardo de Pallarés (1316-1347). Fue
uno de los abades de más largo gobierno.
Terminó el pleito contra la bailía de
Ulldecona. En 1330 logra zanjar las
diferencias que había entre el
Monasterio y la Orden de Montesa. En
1340 acude al Rey Pedro IV el
Ceremonioso contra la villa de Morella y
consigue del Rey una orden para que en
adelante nadie entre en los montes de
Benifassà sin licencia del Abad.
Fray
Bernardo Fabregat (1379-1387). Lo más
sobresaliente de este abad fue que no
quiso reconocer al Papa de Avignon,
Clemente VII, por quien fue depuesto.
Fray
Pedro Saraxo (1408-1413). Durante su
gobierno visita el Monasterio el
antipapa Benedicto XIII acompañado de
cuatro cardenales. En 1413 es nombrado
Abad de Santes Creus.
Fray
Bernardo de Ripoll. Asistió a la
coronación de Fernando I en Zaragoza en
el año 1413. Fue el promotor de la
entrevista entre Fernando I y Benedicto
XIII que tuvo lugar en Morella el año
1414.
Fray
Alberto Dezbrull (1425-1430) y Fray
Bernardo Llorens (1430-1468) son abades
hijos de Tortosa.
De
los abades trienales hay dos que también
son hijos deTortosa: Fray Miguel Juan
Gisbert (1586-1604) y Fray Felipe Bono
(1605-1608).
Fray
Andrés Cabrera (1620-1624) era
tortosino, siendo nombrado abad
cuatrienal. En el Capítulo General de
1623, porque fue nombrado anteriormente
diputado por la provincia para dicho
Capítulo, obtiene para Benifassà la
especial gracia de poder rezar los
maitines por la tarde desde el 24 de
noviembre hasta el primer domingo de
Cuaresma.
Fray
Francisco Castell (1692-1696). Lo más
destacable de este abad fue que durante
su gobierno se terminó el pleitoque
mantuvo Benifassà 400 años contra
Morella por pretender éstos usurparles
jurisdicciones.
Fray
Gregorio Oliver de Boteller (1704-1708).
Era hijo de una familia tortosina.
Durante su gobierno estalló la guerra de
Sucesión. Por prestar en Valencia
juramento de fidelidad al archiduque de
Austria, tuvo que huir a Barcelona, él y
casi todos los monjes.
Fray
Jaime Jasá (1780-1813). Durante su
gobierno sobrevino la invasión francesa
y, ocupada la Tinença de Benifassà por las tropas
francesas, la mayor parte de los monjes
tuvieron que dejar el Monasterio,
quedando sólo en él el Abad con cinco
monjes y seis legos. Abolidas por el Rey
José I las órdenes religiosas, Jaime
Jasá se refugió en su pueblo natal,
Calaceíte, donde murió en 1813.
Acabada la guerra contra los franceses
se incorporaron de nuevo los monjes al
Monasterio, pero la comunidad quedó muy
reducida, gobernada alternativamente por
abades y priores.
Poco
antes de promulgarse las leyes de
Desamortización los religiosos dejan el
Monasterio llevándose los objetos de
valor.
Terminada la guerra carlista el
Monasterio se vendió en pública subasta
y fue adquirido por D. Manuel de
Córdoba, que residía en Tortosa. Éste
arrienda las tierras y edificios a dos
hermanos que más tarde formaron sendas
familias. Al morir legó sus bienes a su
esposa; al no tener ésta descendientes,
al morir legó sus propiedades a los
Jesuitas del Observatorio del Ebro,
actuando en su representación el Padre
Landerer.
En el
documento de cesión había una cláusula
que decía que en caso de venderse tenía
que ser a las familias de los
arrendatarios por una cantidad de CIEN
MIL PESETAS. Efectivamente, lo
adquirieron por compra al OBSERVATORIO
DEL EBRO, representado por el padre LUIS
RODÉS, en escritura autorizada el 12 de
mayo de 1929. Después pasó a sus hijos,
que fueron los que lo vendieron en el
año 1960 a los monjes cartujos para que
se convirtiese en un convento de monjas
cartujas de clausura.
La
riqueza monumental del cenobio era
importante, de la que destacaré lo
siguiente:
EL
PALACIO DEL ABAD, edificio que empezó a
construirse durante el abaciado del hijo
de Tortosa fray Bernardo Pallarés
(1316-1347);
LA
PUERTA REAL, construida por el abad
Pallarés, que consta de dos grandes
arcos concéntricos de medio punto y con
impostas ajedrezadas por capiteles
yjunto a la cual el abad Juan Gisbert
construyó en 1586 una casa-hospedería
para alojamiento de personajes de alto
rango durante visita al monasterio;
EL
REFECTORIO, de forma rectangular, que
ocupa toda la superficie lindante con la
crugía de oriente de los claustros y que
constaba de tres ojivas esbeltas
apoyadas sobre ménsuIas y que dividen la
techumbre en cuatro compartimentos;
EL
AULA CAPITULAR, que, situada en el
centro del ala del claustro
-perpendicular a la del refectorio-, se
construyó en tiempos del abad Copons
(1312-1316) y que consta: de un arco
trilobado que se apea en columnas de
capiteles; de ventanales ojivos partidos
por una columna poligonal y rosetones
cuadrilobados en sus tímpanos, y de un
arco toral que arranca de ménsulas lisas
apoyadas en los muros laterales y que
forma en su techo dos bóvedas;
EL
ALTAR MAYOR, para el cual en 1617 el
abad Pablo Beltrán encargó al monje
Lucas Manyá, autor de la sillería de
Santes Creus, la dirección de un retablo
nuevo que sustituyese al viejo y que era
de estilo clásico ya influido por el
barroco;
LA
CAPILLA DE SAN PEDRO 0 DEL SANTO CRISTO,
situada en la parte del crucero lindante
con la sacristía vieja y cuya
construcción se debe a un donativo del
morellano Sancho de Spenrandeu, y
EL
DESCENDIMIENTO DE LA CRUZ que, situada
en la nave de la iglesia, regaló el abad
Jaime Jassá a últimos del siglo XVIII.
El
cenobio tenía una importante biblioteca,
rica en documentos y libros, entre los
que destacaban una famosa Biblia que el
abad Torres adquirió en Avignon y un
manuscrito original de la Políglota de
Cisneros.
Los
monjes blancos del Císter eran conocidos
por las gentes con el nombre de padres
bernardos, por ser San Bernardo el
reformador de la orden en el siglo XII.
Aparte de su misión espiritual -fueron
ellos los que iniciaron a las gentes de
estas comarcas en la devoción mariana-,
eran unos expertos agricultores, y las
gentes aprendieron desde el comienzo de
su avanzada técnica agrícola. Eran
también expertos botánicos, según
opiniones de solvencia, el hecho de
construir un monasterio en la Tinença de
benifassà
se debió a la existencia por estos
montes de plantas medicinales. Sus
conocimientos sobre esta materia los
transmitieron a sus gentes y aún hoy
perduran.
La
Orden Cartuja se fundó a comienzos del
siglo XII. Habiendo sido Hugo de
Chateneuf elevado a la sede episcopal de
Grenoble, al poco tiempo se presentó
acompafiado de seis companeros ante el
santo obispo Bruno de Colonia
solicitando un lugar solitario donde,
libres de todo cuidado, poder dedicarse
a la vida eremítica. El sitio elegido
fue la Chartreuse. Arribados a dicho
lugar edificaron una iglesia y, a su
lado, unas míseras celdas. Se diría que
hasta el ambiente y clima querían
asegurarles la soledad ardientemente
deseada. Hacia 1145 el Monasterio de
Cesarinas de Prébayon solicitó y obtuvo
ser agregado ala Orden Cartuja,
constituyendo el primer germen de la
rama femenina de la Orden.
A
partir de aquellas raíces que
florecieron en la Francia católica de la
Edad Media, con la llegada de las monjas
cartujas a Benifassà el viejo Cenobio de
la Tinença inicia una nueva era. Por eso
cuando las campanas del Monasterio
anuncian los Oficios Divinos proclaman
con voz clara por los montes, caminos y
senderos de la Tinença que Benifassà
vuelve a ser lo que fue: un sagrado
refugio de oración, un monasterio para
gloria de Dios.
Monasterio de
Santa María de Benifassà. Arquitectura:
 |
Restos cistercienses
El monasterio de Santa María de
Benifassà, fue construido con
arreglo a la disposición de los
monasterios cistercienses de la
época. Nos limitaremos aquí a
mencionar lo que quedaba en 1960
de la primitiva construcción y
que pudo ser recuperado.
Puerta Peal y Palacio del Abad
Daba acceso al monasterio la
llamada Puerta Real, antigua
construcción de traza románica,
sobre la cual se construyó una
galería con arcos. Pasada esta
puerta estaba la portería y la
capilla de san Juan, y frente a
ellas el Palacio del Abad, sin
ningún valor artístico.
Algo más lejos se encontraba el
Palacio antiguo del Abad, del
que queda un claustrillo de dos
pisos de clásico estilo gótico.
En su planta baja consta de
cuatro arcos apuntados; en el
piso superior los arcos se
doblan, habiendo dos en cada
parte. Los módulos de piedra que
sobresalen por encima de los
arcos de la planta, dan a
entender que sostenían el piso
de la galería del Palacio. |
Claustro
|
El claustro es de planta
cuadrada y de estilo gótico
(siglo XIV). Cada ala del
claustro mide unos treinta y
seis metros de lado teniendo la
galería unos cuatro metros de
ancho. Consta de dieciséis arcos
apuntados sostenidos
alternativamente por pilares o
por columnas dobles finas y
esbeltas. Los capitales son
sencillos; en algunos arcos son
uno para cada columna mientras
en otros es un capitel único a
modo de imposta. La mayoría de
los temas son vegetales y
animales, y en algunos pocos de
heráldica. |
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Iglesia
 |
Se empezó a construir en 1264 y
se terminó su obra en el siglo
XVII. Es de planta de cruz
latina, de brazos desiguales y
una sola nave, con ábside mayor
del mismo ancho que la nave, y
dos ábsides en cada brazo del
crucero. El ábside mayor es de
planta poligonal de cinco lados.
Sus bóvedas tienen la
disposición típica del gótico
catalán. El crucero pertenece a
dos épocas distintas; las
capillas son contemporáneas del
ábside mayor y la nave es del
siglo XVII.
Sacrístía
Es una reducida estancia de
planta rectangular situada junto
al testero del brazo derecho del
crucero de la iglesia, entre
éste y la sala Capitular y
cubierta con bóveda de crucería.
La única luz que tiene la recibe
por un estrecho ventanal
abocinado, típicamente románico. |
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